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“Merece la pena estudiar flamenco en un conservatorio”

La situación de la enseñanza del flamenco a nivel administrativo en Madrid clama al cielo. Hablaremos ahora de Madrid, porque en el resto de España no es mucho mejor, pero daría para un libro. En la capital, las sospechas de prejuicios y escaso conocimiento por parte de las autoridades son cosa nuestra, de los periodistas y músicos. Son ya muchos años sin que se extiendan unas enseñanzas más que necesarias. Lo grave es cuando las malas vibraciones te las confirman los que están al pie del cañón. Se hacía imprescindible indagar sobre lo que sucede con la enseñanza del flamenco en los conservatorios madrileños. Hablamos con Manuel Ramírez e Igor Nedeljkovic. Director y profesor de guitarra flamenca en el conservatorio “Arturo Soria” de Madrid. Único y pionero centro donde uno puede estudiar de forma reglada y oficial toque flamenco.

Por Pablo San Nicasio @pablosannicasio


Manuel, ¿qué tiene que hacer la junta directiva de un conservatorio, pongamos de grado medio o enseñanzas profesionales, para que se incluyan en él asignaturas “extrañas”, tipo guitarra flamenca, jazz, guitarra eléctrica, como es vuestro caso?

“Todos los directores y juntas directivas deben saberlo, de entrada. Son procedimientos conocidos. Cuando yo entré ya estaba implantada, pero entiendo que fue una visión del director de entonces, Antonio Zamorano, basada en qué quería él para su centro. Hacia dónde quería llevar el conservatorio. Fue una decisión personal, porque fíjate, la zona de Arturo Soria no era precisamente la más flamenca de Madrid”.

Pero ha sido un revulsivo

“Nos ha hecho diferenciarnos, desde luego”,

Llama la atención que no haya más conservatorios en Madrid que no ofrezcan estos estudios, con la demanda que tienen ¿por qué?

“Entiendo que porque no lo quieren pedir. Siempre hay que negociarlo, claro. Ahora estamos negociando introducir la especialidad de bajo eléctrico. Eso se solicita a la Comunidad de Madrid y ellos te dicen si tienes que ampliar o para introducir esa nueva asignatura hay que quitar de otras. En nuestro caso siempre se ha ampliado lo que había, sin reducir de otras parcelas. El conservatorio siempre ha crecido”.

¿Crees que eso es lo normal?

“Desde mi experiencia la administración te recibe de manera inmejorable cuando vas con una propuesta estructurada de ampliación de estudios u ofertas educativas”.

“Hasta el nombre de conservatorio suena a rancio. Yo lo denominaría Centro de Estudios Musicales, Escuela de Música, etc que va más allá de la música clásica”

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Te lo digo porque muchos creen que para meter el flamenco otros se verían afectados, y reducirían sus jornadas y, por ende, sus empleos

“Pero eso es parte de la gestión. Uno tiene que ver las estadísticas y la demanda de especialidades. Si tuviéramos txistu en el conservatorio y no hubiese demanda, tendríamos que reducir de ahí, sí. Pero no ha sido el caso, así que no habría por qué preocuparse a priori. Ahora bien, es lógico que si no hay demanda para algo, se tienda a reducir a favor de lo que sí la tiene”.

Da la impresión de que la guitarra flamenca no entra en más sitios, no por la poca demanda, vamos, yo lo tengo muy claro

“Yo no sé lo que harán otros. Desde luego en nuestro caso buscamos la diversidad, reajustando todo para crecer, para significarnos. Y hablamos siempre de lo público, potenciamos esos estudios en centros públicos. Conservamos la tradición, sí, pero es evidente que hasta el nombre de conservatorio suena a rancio. Yo lo denominaría Centro de Estudios Musicales, Escuela de Música, etc que va más allá de la música clásica. Para mí fundamental, ojo, que soy pianista clásico y es fundamental en la formación de cualquier músico. Pero está demostrado que lo que venimos haciendo es beneficioso. Y oye, sí, es más trabajo, pero el centro lo agradece. Tenemos resultados extraordinarios en música antigua, en flamenco, y a final de curso vamos haciendo festivales y se ven los resultados. Tenemos la obligación de mostrarlo tanto dentro como fuera de nuestros escenarios”.

Esto, que es pionero en Madrid, repito ¿no te parece llamativo que no suceda en otros centros siendo tan beneficioso?

“Habrá gente que no considere que el flamenco sea digno de un conservatorio. Allá cada uno. En Madrid, salvo nosotros, nadie lo ha pedido. Y ojo, hay que evitar a la vez que cuando entre el flamenco en el conservatorio pierda la frescura, como ha sucedido en muchos casos con la música clásica”.

Igor: “Y luego el problema es quién y cómo se diseña el plan de estudios, porque se aplican los mismos criterios para un guitarrista flamenco que si fuera clásico”.

Bueno pero para eso están los asesores y los “sabios” del ramo, ¿no? Como sucedió con otras asignaturas en otros tiempos

Manuel: “¿Dónde están? Yo no los veo”.

No me creo que no haya, o que los clásicos en esto sean buenos y los otros malos

Manuel: “El modelo del 92 vino bien introduciendo asignaturas imprescindibles desde bien temprano, como la orquesta. Bien es verdad que luego en el Superior se diseñaron planes de estudios con catorce asignaturas el primer año, ya me dirás cuándo estudia y toca el alumno”.

Bueno, bien, pero en Andalucía sí se ha hecho un plan de estudios, ¿no? Y parece que funciona

“Para que eso se actualice con el flamenco en Madrid… hace falta tiempo”.

Igor: “La situación ahora mismo en cuanto al plan de estudios es la inversa a la que debería ser. Al principio uno debería tener una formación estrictamente flamenca para, conforme va subiendo el nivel abrir la formación a otros estilos y estéticas. Pues no, ahora el guitarrista flamenco está cerrándose exclusivamente al flamenco conforme avanza. También pasa en el clásico”.

 “Hay que evitar a la vez que cuando entre el flamenco en el conservatorio pierda la frescura, como ha sucedido en muchos casos con la música clásica”

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Manuel, y dices que la Administración tiene buena voluntad

“Sí, de hecho hemos introducido coro flamenco. Imprescindible para conocer el cante, una asignatura que tiene fundamento. Vamos despacio pero con el máximo criterio que podemos. Es que no puede ser que toda la vida un músico flamenco sólo de armonía clásica, lenguaje musical clásica, etc. A la vez, tratamos de desvincular el flamenco de la imagen estereotipada que se tiene de él”.

En la introducción del grado superior en el Conservatorio de Atocha [Madrid] ¿operan los mismos problemas?

“La directora actual tiene la mejor de las voluntades. Y depende de que ellos, la directiva, vaya a los estamentos pertinentes y lo pida. Quieren meter cante y guitarra, las dos especialidades. También entra en escena el limbo en que está el conservatorio superior, esas enseñanzas tienden a desprenderse de secundaria para estar en el ámbito de las universidades. De ahí que haya decenas de profesores cuya contratación, por ejemplo, se sujeta a procesos complejos. Y no es el mismo en el momento actual al que sería si esto fuera ámbito universitario. A eso añádele la cantidad de profesores, no sólo guitarristas, que no tienen título pero necesitan ser contratados. No es tan fácil. Habría que revolucionar todo, la tendencia será esa. Que el director contrate lo que necesite. Y muchos no quieren hacerlo. Yo lo haría, pero no todos estarían por la labor”.

¿Eres optimista en general con estos temas?

“Antes lo era más. Desde luego. Ahora pienso que es complicado que los astros se alineen a corto plazo para que la contratación de profesores y la apertura de asignaturas sea masiva”.

También, últimamente, se tiende a pensar que el flamenco y su práctica solvente no se puede aprender en un aula, o que un título no sirve de nada

Igor: “Por un lado, no hay tanto trabajo como en los años noventa. Los profesionales cobraban bien las actuaciones. Ahora ya no es así, ni siquiera el clima flamenco era el mismo. Qué sucede, que muchas “estrellas” han entendido el flamenco de una forma dogmática, repetir y repetir. Sin metodología. Y sólo saben de lo suyo, con lo cual hacen mala prensa de la enseñanza del flamenco. Han convertido de su “autoridad” y lo que opinan la verdad. Cuando debería ser al contrario, la verdad debería ser la autoridad. Hay métodos de guitarra flamenca desde principios del siglo XX y es un atraso pensar que no se puede aprender con la máxima solvencia el flamenco como lo hacemos en un conservatorio. Muchos alumnos, ya mayores, vienen con prejuicios al conservatorio. Son casi más conservadores que otros. Pero si se puede dar clase de física nuclear me va a decir usted a mí por qué no se va a poder clase de flamenco. Algunos me rebaten que yo enseñe a los niños el compás por partitura. Muy bien, cuando no veas los resultados me lo dices, pero es que resulta que sí sirve”.

“Tratamos de desvincular el flamenco de la imagen estereotipada que se tiene de él”

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¿Tienden a reciclarse mucho los guitarristas y por eso se meten en flamenco?

“Se acerca mucho músico profesional que quiere otra formación, otros que caen ahí y se enganchan. Ahora mismo hay mucho niño, hay mucho adolescente y menos profesionales”.

Igor: “los mejores resultados se dan con los adolescentes que empiezan con el flamenco convencidos de su vocación”.

Fuera de España ¿Cómo funciona la cosa?

“Son más flexibles. Por ejemplo en los países nórdicos o los ex soviéticos contratan a los profesores que necesitan. Ley y necesidades van de la mano. El director decide quién va a trabajar en el centro. Aquí es función pública y son los organismos reguladores los que dirigen y deciden al final”.

¿Existe el peligro de involución?

“En nuestro conservatorio, al menos, lo veo imposible. Todos los profesores están plenamente de acuerdo con el flamenco y el resto de asignaturas menos conocidas o menos usuales. Esto ya no tiene marcha atrás. Eso sí, existe el peligro de las universidades privadas, carísimas, que ofrecen un grado en música ¿Quién controla eso? En Madrid hay tres. Habría que hacer exámenes externos de capacitación real para comprobar que no sólo pagando una matrícula carísima apruebas y te sacas un grado en música”.

Igor: “Merece la pena estudiar flamenco en un conservatorio y sacarse un título que puede o no servir, vale. Pero no es sólo un papel, el flamenco no es sólo tocar. Abre la mente y además el flamenco tiene ramas editoriales, didácticas, compositivas, etc. Y eso se ofrece, no debe minusvalorarse. El ochenta por ciento de mis alumnos son ya profesionales de la música. Lo que supondría a nivel económico, político y sobre todo un superior en Madrid, sería inimaginable”.

@chalauracom

 

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