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“Este es un disco totalmente liberador, aquí soy yo”

De repente, Antonia apareció en la vida de los flamencos de toda España. Dejando en evidencia a quienes se aventuran a prever quién va a ganar en este o aquel concurso y reclamando un sitio que el flamenco de esta época le venía negando. Estamos ante una completísima cantaora, larga y de poderío, de afición y con bagaje, que ha tenido que arrasar en la Unión para que, por fin, se la escuche por todo el territorio del cante jondo.

Después de un año frenético, nos sentamos con Antonia de la Cruz Contreras, Antonia Contreras (Málaga, 1963) que nos presenta su disco “La Voz Vivida”, realizado codo con codo con su compañero, el maestro Juan Ramón Caro.


Por Pablo San Nicasio Ramos @pablosannicasio

Vaya año llevas

“Pero ya llevaba mis añitos en esto”

Pero la fama ha llegado este

“No lo sabía ni por supuesto podía adivinarlo, pero lo ansiaba y lo deseaba”.

Tenías una trayectoria consolidada, pero estabas parada

“Me cogió en una etapa de mi vida en la que no podía dedicarme al flamenco. No me compensaba. Y no me sentía preparada para dedicarme a esto como se debe hacer”.

“Estaba en un momento de desencanto. Veía pasar ciclos en los que no me llamaban para cantar. O llevaba años intentando grabar un disco pero no tenía lo necesario para sacarlo adelante. Era como que no existía para el flamenco. Algún programador me preguntaba que qué premios tenía yo para poder ir a este o aquel ciclo”

Pero, ya lo decíamos, te presentas al concurso de la Unión, sin querer

“Es cierto. Yo no quería. Mi familia me lo llevaba diciendo muchos años. Yo había ganado ya algunos concursos. Mi madre me decía que debía intentarlo en La Unión o Córdoba. Pero yo, ciertamente, estaba convencida de que se me había pasado el arroz. Había gente joven que, bajo mi punto de vista, quizá podría encajar más”.

Juan Ramón Caro te hace recapacitar

“Es verdad que yo estaba en un momento de desencanto. Veía pasar ciclos en los que no me llamaban para cantar. O llevaba años intentando grabar un disco pero no tenía lo necesario para sacarlo adelante. Era como que no existía para el flamenco. Algún programador me preguntaba que qué premios tenía yo para poder ir a este o tal ciclo. Claro, yo tenía premios en concursos, pero no en los que me pedía porque entre otras cosas, no me había presentado.

Total que, hablando con Juan Ramón, me vio decidida a grabar por mi cuenta el disco, pero para él el paso previo era ir al festival del Cante de las Minas. Él me había oído cantar los cantes de la zona y… me dijo que me lo pensara seriamente. Eso, mi madre… si alguien que me quiere bien me dice eso… todo ayudó a que me lo pensara”.

Eso, unido a tus circunstancias, te hace dar el paso

“Me costó un tiempo, no te creas. Me di el mes de mayo para pensármelo. Pero pensaba que me saldría trabajo para agosto y que no podría ir. Casi quería que me saliera de verdad para tener una excusa para poder no ir a la Unión. Pero eso no pasó y no tuve más remedio que apuntarme. Justo en el límite del plazo.

Me había leído las bases y, bueno, pensé que por lo menos por los cantes de Málaga tendría mis opciones, que para el disco podría servir como ayuda.

Así que finalmente me apunté y nada, a por ello. Asumí que tenía que ponerme en serio con todos los cantes y ahí estuvo Juan Ramón, día a día conmigo. Lo llevamos bien preparados. Y ahí me tranquilicé, porque me preparé lo mejor que pude, con un aficionado tan bueno al cante como es Juan Ramón. Que fuera lo que tuviera que ser”.

Estabas en manos de Dios, en este caso de Juan Ramón Caro… (Risas). Así que estamos en junio de 2016 y lo primero que preparas es la malagueña ¿no?

“Eso es, junio, pero lo que menos preparé fue la malagueña porque era lo que más dominaba”.

Llegas a la Unión. ¿Sabías el nivel?

“Tenía referencias de lo que había por las redes y me tocó la semifinal en Viator, en Almería”.

Saliste satisfecha

“Tenía miedo a que se me fuera alguna de las letras porque me preparé un repertorio nuevo de letras incluso… iba a por todas. Pero salió bien, al público le gusté. Luego después me enteré por una compañera que cantó también ese día, de que se rumoreó que la Lámpara Minera ya estaba allí. Y cada vez que recuerdo cuando me lo dijeron me emociono”.

Te fuiste creciendo

“Yo estaba segura de que aquello iba a ser positivo para mí. Pero por supuesto que no sabía nada. Iba a darlo todo, y aunque no ganase, es posible que alguien me conociera a raíz de este concurso y algo cambiase. Así que la suerte iba a decidir”.

Bueno, la suerte… ganaste por unanimidad. Eso es algo muy serio y en lo que la suerte… ahí hay mucho más que suerte

“Me acordé de todos, de mis padres, de Juan Ramón… ellos me decían que esos cantes los hacía bien y que seguro que algo caería. Y cayó”.

Sales de la Unión y ya tienes lo que necesitabas para el disco

“Pero fíjate, ya teníamos fecha para empezar a grabar en los estudios que tenía yo pensado. El día 3 de septiembre, pasase lo que pasase, iba a ir a los estudios de Domi Serralbo en Morón de la Frontera a empezar a grabar mi disco”.

Ese día llegaste a Morón con una sonrisa amplia para empezar a grabar “La Voz Vivida”, cantes difíciles. Y se cierra con la minera ganadora, el sonido directo

“Son dos estilos diferentes de minera. Decidimos incluirlas, tras los permisos pertinentes del festival, para revivir aquellos momentos. Esa noche en La Unión se vivieron sensaciones muy emotivas, con ese calor del público, unas vivencias que quería compartir con el público que no tuvo la suerte de estar allí. Estoy segura de que la gente puede percibir esas emociones que sentimos en el escenario de La Unión. Creo que es muy difícil, o imposible, sacarle ese partido a ese cante en un estudio”.

“Me acordé de todos, de mis padres, de Juan Ramón… ellos me decían que esos cantes los hacía bien y que seguro que algo caería. Y cayó”

Es el disco que tú soñabas

“Sí, ciertamente. Las letras, todo, está escogido y se me identifica en cada pasaje”.

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Te acordarías de ese programador que te reclamaba un concurso relevante en tu currículo

(Risas) “Sí… claro”.

¿Has barajado otros concursos?

“No, ya no me presento a más. Está decidido”.

Pero las sensaciones han sido buenas

“Sí, pero fue por las circunstancias que te he comentado. Arriesgué y gané. Le debo mucho a La Unión, a Juan Ramón… pero no creo que me vuelva a presentar a más concursos”.

Hay muchos cantes, y sobre todo, muchas estéticas. Estilos que dan la sensación de repertorio muy amplio

“Lo tengo. Y fíjate, cuando terminamos de grabar, me quedé con ganas de meter más cantes en el disco. Así que espero que haya más discos. Y que no tarden tanto en salir”.

La formación de Antonia Contreras, por mucho que haya pasado este año, era muy sólida antes. Habías ganado concursos de aficionados, de cantes verdaderamente complejos, estilos no comerciales… ¿Dónde aprendiste a cantar?

“Total y absolutamente autodidacta. Yo me recuerdo de niña cantando siempre, al lado de la radio. Esas radios antiguas de pilas grandes de petaca. Me la llevaba a todas partes. En mi casa y fuera, debajo del eucalipto de mi casa… y lo escuchaba todo. Allí escuchaba a Fosforito, Vallejo, Menese, la Niña de la Puebla, Marchena, Valderrama…”

¿Alguno fue especial debilidad?

“Me gustaba todo, pero recuerdo que de las primeras cosas que yo canté en público fueron cantes de la Niña de la Puebla, su granaína, fandangos, sus campanilleros… luego mucho por verdiales. Que yo soy hija de verdialeros, pero no pertenecí nunca a ningún grupo de verdiales”.

Pues lo parece en el disco, se te escucha muy a gusto

“Sí, porque es un estilo que siempre tuve cerca. Tanto en la radio como en directo porque mi padre me llevaba a las fiestas de verdiales. Así que era un cante que tenía que aparecer, porque además, son origen de otros muchos estilos de la provincia de Málaga”.

Quiero que sepa la gente los concursos, sobre todo los estilos en los que has ganado premios antes de La Unión: peteneras, malagueñas, saetas, serranas… estilos muy difíciles, que dan la sensación de que, fíjate tú, sin trabajo aquellos años, esos estilos que no cotizaran hoy día. A pesar de lo difíciles que son. Estamos en tiempos duros para los flamencos de ese corte, qué injusto

“Eran estilos que no requerían tanta guitarra, yo no tenía guitarristas cerca… y, efectivamente no cotizan. Es lo que hay, tristemente”.

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También has cantado con orquesta

“Sí, y lo sigo haciendo. De hecho ahora voy a Japón a cantar “El Amor Brujo”, con una orquesta en Tokyo”.

Empieza el disco con unas bulerías

“La letra es de un amigo mío, un buen aficionado que escribe muy bien y la tengo desde hace quince años. Me gustó tanto que le dije que cuando grabase un disco la incluiría. Como te decía antes, es el disco en el que se me identifica. Soy yo y cada esquinita está cuidada y escogida.

La secuencia de cantes de Málaga igual….”

O la secuencia de soleares. Con varios estilos femeninos…

“He querido rescatar estilos y homenajear a aquellas tremendas artistas”.

Incluyes una vidalita

“Es una letra inédita, también escrita para mí. Es una letra que canto hace años pero que no había grabado”.

Esto ha sido una catarsis, una liberación

“Totalmente, cada mañana pensaba que tenía eso pendiente. Así que ha sido totalmente satisfactorio”.

Pero tú habías grabado antes

“Sí, he grabado colaboraciones, con artistas de mi tierra, “El Amor Brujo”… en fin, pero no un disco de este tipo”.

¿Cuáles son tus puntos fuertes para el flamenco? Aquello en lo que seas personal y dices cosas

“Eso precisamente. En el cante por soleá, la ida y vuelta, las malagueñas, creo que ahí tengo unas formas personales de hacer el cante. Ahí creo que tengo mucho que decir”.

@chalauracom

 

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