Por Pablo San Nicasio Ramos  @pablosannicasio

Conocí a Darío en un concierto de Vicente Amigo, en Torrelodones. Me habló de sus proyectos con la guitarra y, desde el principio, congeniamos bastante. Hasta el punto de mantener el contacto con fluidez y naturalidad hasta hoy mismo.

En otros encuentros posteriores a aquel, Darío me contó su experiencia con Manolo Sanlúcar en el festival de Córdoba. Como, de un año para otro, el maestro pasó de echarle una buena reprimenda por ciertas “ingenuidades” a alabar en público y a voz en grito sus evoluciones y “descubrimientos” con la guitarra. Algunos de ellos relacionados con el mítico trémolo de Sanlúcar en su rondeña “Oración”. Darío era capaz de desentrañar técnicas enrevesadas y casi secretas para el común de los guitarristas actuales. Estaba ya en plena actividad “alternativa” con la guitarra. Una actividad también condicionada por sus propias circunstancias vitales con el instrumento.

Algunos años después tuve la suerte de disfrutar tocando su “Tríada Celta y Coda” con uno de mis dúos de guitarra. Y hasta ofrecer un recital en su propia casa madrileña. Darío se volcaba en la difusión de la guitarra y hacía todo lo que estaba en su mano, tanto por potenciar su carrera, como la de sus alumnos y compañeros.

Así que hoy nos encontramos con que la búsqueda de Darío ha llegado a su primera estación. Ha visto la luz “Oriri”, su disco de debut.

Diez composiciones propias, que no son, queda dicho, las primeras del gallego, agrupadas en un trabajo que resulta asombrosamente cautivador y atractivo. Tanto para el oyente como para el guitarrista.

Para este último, porque va a advertirle de técnicas, texturas y tensiones que seguramente desconocía. La guitarra clásica española adquiere a lo largo del disco roles inexplorados con anterioridad. Otros sí sondeados, pero ninguno de ellos con tanto éxito como aquí. Y decimos la guitarra clásica española, que no sus antecedentes (laúdes, vihuelas, cordófonos de origen africano…) Darío recupera todas esas técnicas y soluciones y las pone al servicio de esta evolución instrumental que es nuestra guitarra.

Siendo un disco guitarrístico, nada de lo “usual” en la guitarra de estos dos últimos siglos aparecerá por las pistas de “Oriri”. Es la primera muestra de verdad de guitarra “alternativa” en un disco completo.

 Para el oyente, porque tendrá un cúmulo de sensaciones que le llevarán al flamenco, a la música étnica, a la celta, a la oriental, al rock… siempre sobre efectos creados por la guitarra y para la guitarra. Todo un maremágnum de texturas y ambientes curiosos. Qué difícil es hacer algo nuevo con un instrumento tan antiguo.

Como un Jean Michel Jarre de la guitarra clásica, Darío consigue en “Oriri” destapar una nueva versión del instrumento y su universo sonoro. Eso sí, sin guiños a la galería.

@chalauracom

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